Punto de vista de Elena
—Elena —susurró Damien, apartando a los guardias de seguridad y entrando por completo en la habitación. Puso su mejor cara, la de la tristeza más profunda. La misma que usaba cuando quería convencerme de que había malinterpretado un mensaje de texto nocturno o un recibo del hotel—. Cariño, ¿qué pasa? ¿Por qué hay guardias? ¿Por qué no dejan pasar a mi equipo?
—Eso es todo, caballeros —dijo Mason desde un rincón de la habitación. Estaba recostado despreocupadamente contra