Punto de vista de Elena
Mason y Peterson se giraron para mirarme.
Salí de detrás del escritorio de caoba. Ya no temblaba. El pánico se había disipado por completo, reemplazado por una furia repentina e intensa.
Damien me había humillado en mi propia casa. Había profanado mi matrimonio. Se había acostado con la mujer que se suponía que era mi hermana. Y ahora, intentaba invadir el único refugio que me quedaba, intentando convertir el legado de mi abuelo en un circo mediático.
No podía permitírse