Punto de vista de Elena
Respiré hondo, con un temblor, llenando mis pulmones con el aire helado. Reprimí el impulso frenético y desesperado de correr hacia él, encerrándolo en una caja fuerte en mi mente. Alisé la falda de mi vestido, enderecé la espalda y las vértebras de titanio volvieron a su sitio.
"Bien", dije, con la voz fría y autoritaria. "Me quedaré".
Julian asintió brevemente y con respeto. "Una sabia decisión, señorita Anderson".
Me volví hacia las puertas de cristal que daban al rel