Capítulo 9. Discusión.
Cuando Adrian McGrath regresó a la mansión, con el abrigo mal cerrado y el cansancio marcado en el rostro, el amanecer comenzaba a despuntar en el horizonte. Ella lo vio desde la ventana de la habitación que le habían asignado.
«Qué miserable», pensó con amargura. «De seguro estuvo bebiendo o con mujeres», se quejó soportando la furia.
No iba a reclamarle por los medicamentos. Si lo hacía, él descubriría su mentira y perdería la oportunidad de conseguir todas las pruebas necesarias para denunci