Capítulo 66. Amistad.
Al llegar a la mansión, él la ayudó a bajar del auto y subir las escalinatas hasta la entrada. Ella aún se sentía débil por los malestares y cansada. En el vestíbulo se detuvieron porque el teléfono de Adrian no dejaba de sonar.
Desde que estaban en el hospital repicaba sin parar, él solo lo veía para asegurarse que no fuese el número de la mansión, por si lo llamaba Charles o los niños. Al notar que era del trabajo, lo ignoraba, pero ya no podía hacerlo. Era mucho lo que debía atender.
—Necesi