Capítulo 46. La Gala de los espejos.
El amanecer estaba a punto de despuntar cuando Elena despertó al sentir movimientos al otro lado de su cama. Adrian se estiraba con ganas de levantarse.
Ella se giró y se acurrucó en su costado acariciándole el pecho, y enrollando sus piernas en las de él para así evitar que se marchara. Quería sentir más de su calor.
Adrian sonrió complacido y la abrazó besando su cabeza con ternura.
—Buenos días —dijo el hombre con voz ronca.
—Aún no es de día, quédate un poco más —pidió, ahora aferrándolo po