Capítulo 42. La invitación.
La semana pasó entre alivios y tensiones. Los pies de Elena al fin se habían curado. Ya no le ardían y caminaba con normalidad, aunque en ocasiones sufría de alguna molestia, pero… su corazón y su mente eran otra historia.
Adrian se mantuvo lejano, no volvió a visitar su habitación en la noche y poco hablaba con ella, más allá de lo reglamentario.
—El señor McGrath está muy preocupado por un negocio que tiene en marcha —le confesó Charles una tarde, mientras le servía una taza de té—. Hay un ca