Capítulo 36. Las emociones pueden ser una mala consejera.
Marcos estaba confundido, se suponía que el ofendido era él. Estaba molesto con Anna por lo que dijo a Constanza y a Patricia, pero resultaba que Anna no le hablaba y lo trataba con fría indiferencia y para colmo ese día era la cena con sus amigos y tendrían que tratarse como si todo estuviera bien.
―Y pensar que Alessandro estaba enamorado de ti cuando eran adolescentes ―dijo Rosi a Anna.
Marcos se detuvo en la puerta al escuchar las palabras, dio un paso atrás y se ocultó detrás de la pared,