¡Plat!
Una sensación de dolor asaltó la mejilla de Violet.
Sorprendida, Violet le levantó la voz a Tara: "Señora Avery, ¡¿por qué me ha dado una bofetada?!".
Tara tenía una mirada fría. "¡Pequeña zorra, puedo abofetearte cuando quiera!".
Tras la muerte de Sylvia, Tara visitaba con más frecuencia que antes, pero la ama de llaves la seguía tratando como a una extraña.
Violet se enfureció. "Señora Avery, por favor, tenga un poco de respeto por los demás. ¡Yo sólo trabajo aquí y también so