Era medianoche en la residencia Carter. Sylvia había estado dibujando el día entero dentro de su habitación.
Ella apenas tenía inspiración sobre qué dibujar y sus herramientas para tallar fueron confiscadas, por lo que aparte de dibujar, no tenía nada que hacer.
Se sentó en el suelo y garabateó lo que sea que estaba en su mente.
Fue hasta que la puerta se abrió y se escucharon los pasos del hombre uniformado.
Sylvia frunció el ceño pero no lo miró. Continuó garabateando en el suelo.
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