Sylvia nunca habría pensado que la fantasía que tuvo hace unos años se convirtiera en realidad ante sus ojos.
Sin embargo, las cosas habían cambiado. Ya no podía sentir la felicidad de la calidez que había sentido en su fantasía.
Reunió sus pensamientos y se acercó a los niños. Después de abrazarlos y darles unos besitos, le preguntó a Odell: "¿Adónde los llevaremos hoy?".
"Primero iremos a esquiar y luego veremos una película".
¿A esquiar?
Sylvia se sorprendió. No sabía esquiar porque