Kenneth y sus colegas observaron subrepticiamente a Caprice, mientras las especulaciones flotaban en el aire y las palabras no dichas formaban una red de curiosidad. Entre ellos, uno se atrevió a expresar sospechas sobre el posible papel del misterioso hombre en el repentino despido del presidente Michael.
Kenneth, respondiendo casi por reflejo, descartó la idea. Afirmó que Caprice no sería parte de su equipo si tuviera vínculos con alguien capaz de orquestar un movimiento tan poderoso. El gru