—Liam, ¿qué te trae por aquí? —preguntó con una sonrisa encantadora.
Liam se reclinó cómodamente en el asiento trasero, con los brazos cruzados y su voz conservando su característica frialdad.
—Contrólate por tus padres.
Caprice hizo una mueca.
Al observar el bolso que colgaba sobre sus hombros, Liam preguntó:
—¿Cuál es tu plan?
—No lo sé—, admitió. Después de dejar su trabajo, los próximos pasos aún estaban por determinarse.
—¿Sigues buscando trabajo? —Liam continuó.
—No teng