Caprice levantó su cara regordeta y murmuró una respuesta.
Quizás por hambre, la pequeña no esperó a que Sherry la llevara a la mesa. Se levantó del sofá, se acercó a John y extendió los brazos, indicándole que la levantara.
John la levantó y la sentó en la silla alta.
Sherry tomó su lugar en la mesa. Siguiendo el ejemplo de Caprice, cogió los cubiertos y empezó a comer.
Después de una comida tranquila, Caprice siguió viendo dibujos animados hasta que bostezó.
Sherry acompañó a la chic