Miró a Sherry y le habló a Peter:
—Emplea a algunos hombres para cortar el césped. No quiero ver pasto ni maleza en esta propiedad en una hora.
Peter frunció ligeramente el ceño.
—Sí, señor.
Actuó con prontitud y en diez minutos los trabajadores ya estaban podando el césped.
John se apoyó elegantemente en la silla, luciendo una sonrisa malvada mientras observaba a Sherry.
Sherry apretó los puños con fuerza y observó a los trabajadores cortar cada brizna de hierba del césped. En rea