Su expresión preocupada se transformó instantáneamente en una sonrisa cautivadora.
Abrazando a Caprice, señaló la mesa adornada con juguetes y bocadillos.
—Caprice, ¿qué snack te gustaría? ¿O con qué juguete quieres jugar?
Caprice negó con la cabeza.
—¿No te interesa jugar o tomar un refrigerio?
Caprice asintió y respondió con un tarareo.
—Entonces, dime lo que deseas. ¡Incluso si son las estrellas en el cielo, te las conseguiré de inmediato!
Caprice abrió la boca.
—Tengo hambr