Caprice respondió con su adorable voz:
—Abuela.
Emocionada, Sherry comentó:
—Han pasado días desde la última vez que la viste. ¿Los extrañas?
Caprice estuvo sinceramente de acuerdo.
Los labios de Sherry se torcieron con impotencia.
—Pero la abuela te extraña. ¿Por qué no entras y visitas?
Caprice dudó por un momento antes de decir:
—Está bien.
Sherry la dejó y agregó:
—Caprice, ve a cenar con la abuela. Cuando termines, mamá vendrá a recogerte.
Caprice frunció el ceño.