Los ojos de Sylvia se abrieron cuando Odell salió del baño, luciendo limpio y recién vestido. Sin embargo, antes de que ella pudiera despedirse de él, él salió apresuradamente de la habitación.
Cogió su teléfono y se dio cuenta de que ya eran las 10 de la mañana. No es de extrañar que Odell tuviera que salir corriendo.
No pudo evitar preguntarse cuándo llegarían a su fin estos días agitados. Había pasado un tiempo desde que se despertaron juntos y últimamente incluso verse se había convertid