John le pasó la tetina a Flint.
Flint chupó de inmediato la tetina del biberón. Sostuvo la botella en sus pequeñas manos y empezó a beber con ganas.
Como si su consumo de leche no fuera lo suficientemente adorable, también miró a John y Sherry con sus grandes ojos redondos. Era tan lindo y obediente que casi podía derretir el corazón de la gente.
Sherry se cubrió el rostro con ambas manos.
—Uhhh... Mi pequeño bebé es tan lindo.
John, con Flint en brazos, frunció los labios. Sus ojos,