John le subió el cuello y las mangas a Flint.
Flint tenía un cuerpo fuerte. La piel debajo de sus hombros, axilas y otros pliegues de la piel era clara y suave y no mostraba anomalías.
¿Qué le puede pasar?
John estaba a punto de admitir que no podía entender, cuando un olor acre golpeó su nariz.
Mantuvo la expresión y miró a la mujer, que miraba a Flint con preocupación.
—Flint, ¿qué te pasó? ¿Se lo puedes decir a la tía? Sherry tomó la mano de Flint con fuerza, su cara llena de preocu