Cuando llegó a la calle donde estaba su casa, Kate de inmediato notó la camioneta de los Quincy y rápidamente corrió hacia allí, preocupándose más al ver a sus jefes y a Iris parados frente al vehículo hablando con rostros angustiados.
—Mamá —murmuró su hija al verla.
—Hola, mi cielo. —De inmediato se lanzó a abrazarla, todavía queriendo asegurarse de que realmente tenía a su pequeña aquí con ella. Casi no lo creía posible, pero estaba muy agradecida de poder comprobarlo con ese abrazo.
—Doctor