Mundo ficciónIniciar sesiónLa palidez de la mujer desaparece por el rubor que se torna en sus mejillas al entender que es lo que pasa. Por eso, doy un paso hacia ella para aclarar que no tengo una relación con Helmut. Pero, al parecer, él sabe que es lo que voy a decir, porque se interpone en mi camino.
— Es momento de descansar, entra, por favor — dice Helmut y yo suspiró profundo. — Pensé que seguirías huyendo y bebiendo, señor Baumann






