Mundo ficciónIniciar sesiónBajo del auto mientras todos sacan las cosas de los autos para poder entrarlos a uno de los dos castillos. Los niños estaban a cada lado mío, pero, aun sintiendo su calidez, no podía dejar de sentir escalofríos al ver el lugar.
—¿Estas bien? Pareces un poco pálida— dice Helmut y yo trago duro. —Es extraño, no hay un solo pensamiento que me dé una muestra gráfica de que conozco este lugar, pe






