Tomo a la mujer de la muñeca y le sonrío. Ella me regresa la sonrisa, pero intenta zafarse de mi agarre.
—Sabes aún hay algo que me gustaría discutir contigo.
—¿De qué quieres hablar? ¿Tienes alguna duda sobre el matrimonio?
—No. La verdad es que no, pero si tengo una duda sobre ti.
—¿Qué duda?
—¿A qué grupo de mafia perteneces?
Mi pregunta la confunde y cuando cae en cuenta de que la hemos descubierto deja de sonreír e intenta atacarme. Ambas nos atacamos mutuamente.
—Eres buena peleand