Denzel se acercó a la mujer, estaba perplejo, sin saber qué hacía ahí.
—¿Qué quieres aquí, Elena?
—Denzel, por favor, debemos hablar.
—No, tomaste tu decisión y yo la mía, eso fue todo.
Ella intentó abrazarlo, pero él se alejó.
Magnolia bajó del auto, pero se quedó quieta, lograba escuchar él susurró de las voces.
—Denzel, mírame, ¿acaso no me amas? Vamos a hablar, te veré en el hotel de siempre, en nuestra habitación de siempre, a las nueve de la noche, solo ven, debo decirte algo muy imp