El beso de Lugh apremió, sintió como Marbella temblaba entre sus brazos, ella lo detuvo de pronto, y esa simple acción logró resquebrajar su corazón, tuvo miedo.
«¿Ella dejó de amarme?», las preguntas atormentaban al hombre, que la miraba con tristeza.
—¿Ya no me amas? —exclamó
Ella le miró con ojos incrédulos, no esperaba esa pregunta.
Marbella le miró sorprendida, esbozó una sonrisa.
—¿Por qué piensas eso?
—Bueno, no me dejas ir más allá, siento como si mis labios te congelaran, creo que