Niall llegó repentino, se abalanzó sobre Bryce, comenzó a golpearlo con gran fuerza, hasta que la sangre brotó por su nariz y boca.
Bryce lanzó un grito.
Cory comenzó a reír, los hombres se alejaron, y la miraron como si estuviese loca.
—Déjalo, Niall, este pobre perdedor no vale ni un golpe.
—¡Cory! —bramó Bryce como una fiera salvaje.
—Es la verdad, eres un hombre que tuvo más de lo que merece en esta m*****a vida, pero no mereces nada, Bryce, gracias a mí dejaste de ser un simple emplead