Al día siguiente.
Todos estaban muy nerviosos, sabían que era el día en que se debían entregar los resultados de la prueba de paternidad.
Cornelius llegó a la casa para sorpresa de los presentes.
—Soy un Ackerman, supongo que tengo derecho a saber si tengo un sobrino.
La abuela Delia rodó los ojos con fastidio, el hombre llegó con regalos para los niños que les entregó, Lugh no tuvo el valor para impedirle ver a sus hijos.
—Supe que van a casarse, estoy muy feliz por ustedes.
Ni Marbella,