—¿Qué haces, Bryce? —exclamó Cornelius
El hombre logró guardar la jeringa sin que lo viera.
—Yo…
—¡Sal de aquí! Ni siquiera tienes ropa médica.
Bryce miró a Vanessa con rabia, salió deprisa.
Cornelius miró a la mujer, sintió pena por verla así.
—Mira en lo que terminaste, Vanessa; al menos me dejarás en paz, al menos que estés aquí, postrada en esta casa, es un alivio para mí, nuestro secreto está a salvo, Lugh no sabrá la verdad, no me odiará, deberías morir, Vanessa, dejarnos en paz para