Clyde corrió hasta la habitación de Magnolia, al entrar, la observó dormida, saltó a su cama, haciendo que la niña despertara, cuando quiso gritar, él siseó.
—Soy yo, no grites.
—Clyde, ¿qué ha pasado? ¿Has tenido una pesadilla?
—No, escuche algo muy importante, algo que es increíble.
—¿Increíble? ¿Es que viste a un duende o a un hada?
Clyde negó.
—Noli, ¡tienes un papito!
Noli abrió ojos enormes.
—¿Qué? ¿Cómo que tengo un papito? Pero, si nuestro papito está con Di osito.
Clyde negó, u