Marina.
__ ¿Sí estás dormida? - Víctor bajó un poco su voz.
El corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, inestable tanto como para creer que explotaría en cualquier momento. No pude prever cuando George tomó mi boca. Caí de espaldas de nuevo a la cama donde se abrió espacio entre mis piernas una vez más.
Tenía que alejarlo, empujarlo, pero solo me dejé llevar por lo bien que se sentía se poseída por alguien con ese aura tan dominante que estaba segura lo hacía para demostrar de nuevo que