Marina.
Esto era colmar mis límites. Mi padre no tenía un solo derecho en reclamar nada ni querer obligarla a hacer algo que Susan no quería. No podía ser que quisiera controlar su vida toda la vida y en todos los aspectos.
Era nuestro padre, pero eso no quitaba que podíamos tomar nuestras propias decisiones, por ello al solo llegar fui directo a donde estaba Bruno Torrenegro, este se levantó a tiempo que mi mano impactó en su mejilla, con tanta fuerza que sus ojos se crisparon de furia en un s