Capítulo 117. Me ofrezco a cambio de ella
Los rostros de Adelaide y Benedict se encuentran tan cerca uno del otro que sus alientos chocan entre sí. La joven se queda muda ante el pedido de Benedict, abre la boca para decir algo, pero nada sale de su garganta.
Ella cierra los ojos justo antes de que sus labios se encuentren.
Mientras la boca de Benedict se mueve delicadamente sobre la de ella, le acaricia la mejilla con el pulgar. Es un beso tierno y dulce, un beso de amor sincero.
Ninguno de los dos se detiene a pensar en lo que pasa a