Capítulo 114. Vengo a rogarte
—Puedes llegar a un acuerdo con él. Dejar claro lo que serán sus responsabilidades dentro de la hacienda si está dispuesto a quedarse —dice, Gage—. Si lo deseas, yo puedo ir a hablar con él.
—No. Mi hermano es un hombre orgulloso, Gage. Jamás aceptará quedarse si yo mismo no le pido disculpas y admito que me equivoqué.
Ya de madrugada, Egil va a la habitación de Adelaide. Ella ya lo esperaba, pero al oírlo entrar, se hace la dormida para no demostrarle mucha importancia.
Egil se quita su calzad