Ignacio estuvo intranquilo toda la noche, y no aceptó que le administrarán tranquilizantes.
Por la mañana no quiso continuar en la clínica, le pidió a Andres que le consiguiera ropa y se marchó por encima de la orden del doctor Hernandez, quien le advirtió que su estado de salud era delicado.
—No me quedaré aquí cuando sé que mi hija está desaparecida.
—Es precisamente por sus hijos que debe cuidar su salud, si algo le sucede será peor.
—Le agradezco todo lo que ha hecho por mí doctor, pero no