Capítulo treinta y tres. No puedo perdonar
Hasan se puso de pie como un rayo, fue tan rápido que su silla cayó al piso, pero poco le importó. Su atención estaba puesta en las palabras de Assim.
—¿Tienes toda la información? —preguntó casi ahogándose con sus palabras.
—Las tengo, señor, y todo sucedió tal como usted se lo imaginaba.
Hasan sonrió al escuchar la confirmación de Assim, no necesitaba perder más tiempo para volar a Dubái, limpiar su nombre y darle a Sienna la tranquilidad que tanto necesitaba.
—Prepara todo, estaremos de regr