Capítulo trece. ¿Extranjera?
El gemido que abandonó los labios de Sienna fue casi desgarrador, al tiempo que la mano de Zaida se apartaba y se manchaba de sangre.
—¡Zaida! —gritó Abdel por primera vez mostrando su enojo.
Zaida abrió los ojos al ver la humedad en la espalda de Sienna, miró su mano y luego a su marido, mientras Sienna caía en los brazos de Hasan.
—-Yo… —Zaida trató de justificarse tan pronto como se dio cuenta de que había cometido un error garrafal.
—¡Silencio! —ordenó Abdel caminando hasta Hasan y Sienna.