Capítulo sesenta y tres. Una esposa rebelde
Callie abrió los ojos, no sabía cuánto tiempo había dormido, no tenía idea si era de día o de noche, si había soñado o en realidad había dado a luz a su bebé. Su mano se deslizó por su vientre ahora ligeramente plano y por un breve momento se asustó.
«¡Mi bebé!», pensó con preocupación.
La joven giró el rostro y se encontró con una pequeña cuna que antes no había estado allí, miró alrededor de la habitación y encontró a Farid durmiendo en el futón con su hijo en brazos.
Callie se mordió el labi