Capítulo sesenta y ocho. La fuerza del amor
«Amo a Jenna con todas las fuerzas de mi corazón y nada nos complacería más que nos diera su bendición»
«Amo a Jenna con todas las fuerzas de mi corazón»
El salón quedó en completo silencio tras la confesión de Assim, como si hubiesen dejado de respirar en el mismo instante que él pronunció cada palabra.
Mientras Abdel miraba fijamente los dedos de Jenna enredados con la mano del consejero de su hijo.
—¿Amor? —preguntó.
—Nos amamos, padre, y soy su esposa —declaró Jenna.
El rostro de Abdel camb