Capítulo ochenta y nueve. Nueva esposa
Un silencio sepulcral se instaló en el salón de aquella lujosa residencia, ninguno se atrevió a decir una sola palabra. Sienna podría jurar que Farid, Jenna y Nayla, ni siquiera se atrevían a respirar ante tal confesión.
¿Cuándo se iba a terminar todo aquel dolor para la familia Rafiq? ¿Cuándo la maldad de Zaida iba a seguir jodiendo la vida de esa familia? ¿Cuánto más iban a permitir que el fantasma de la hiena se interpusiera entre su felicidad y les robara la paz?
Sienna no podía creer todo