Capítulo cuarenta y seis. Prometida
«¡Hasan!»
Farid se quedó de piedra al ver a su hermano en la cama, tenía algunos moretes y otros rasguños que no parecían frescos, pero ¿era todo lo que tenía? Él no podía comprender, cómo su hermano había salido casi ileso del accidente y su padre seguía en coma, casi sin esperanzas.
—¡Es Hasan, Farid! ¡Mi hijo está vivo, está vivo! —exclamó Zaida, acercándose a la cama.
—Podemos hacer pruebas de ADN para confirmar que se trata de su hijo, señora Rafiq, no queremos equivocarnos —dijo el méd