Capítulo cuarenta y cuatro. El tiempo se va
«Sienna corrió por un largo sendero, tratando de encontrar el camino de regreso, pero todo era oscuridad, no había nada. Nada le era conocido.
Su corazón latió fuerte dentro de su pecho, mientras su respiración se tornó agitada y el aire que entró a sus pulmones se calentó, haciéndole imposible respirar.
Sienna pensó que se ahogaría, que ese sería el final de su vida, así, en aquel frío y oscuro lugar.
—Sienna.
Ella giró para atender la voz que la llamaba desde algún sitio, sin embargo, no podí