Capítulo cincuenta y siete. Tú tenías la razón
—¡Señor Abdel! —gritó Assim al verlo parpadear.
El hombre había pensado que solamente había sido un reflejo cuando lo miró parpadear la primera vez, pero ahora, que Abdel abría los ojos se sintió aliviado. Necesitaba tanto el consejo de un mayor.
Abdel, sin embargo, no respondió al llamado de Assim, se sentía aturdido y melancólico.
—Señor…
Assim presionó el botón que el cuerpo médico había instalado en la habitación de Abdel en caso de cualquier emergencia.
Los médicos hicieron acto de presenc