Dos semanas después.
Lucia miraba a Enrique mientras tomaban la comida, él se movía con gracia y sonreía amable a todos a los que se le acercaban, la miraban con curiosidad y ella desviaba la mirada incómoda. Cuando las personas que se habían acercado a él para saludarlo y tomarse fotos se alejaron, él se le quedó mirando con intensidad.
—Vaya que hay que hacer mucho trabajo contigo, me gusta un poco que eres como un lienzo en blanco.
Ella afirmó avergonzada, sabía que se había comportado com