La noche londinense parecía particularmente tranquila.
La lluvia que había acompañado gran parte del día finalmente había cesado, dejando las calles cubiertas por un brillo húmedo que reflejaba las luces de la ciudad. Desde las ventanas del departamento de Edith podía verse el movimiento lejano de los automóviles y las siluetas de las personas apresurándose hacia sus hogares.
Dentro del apartamento, sin embargo, todo era calma.
La sala estaba iluminada únicamente por algunas lámparas de luz cál