Al día siguiente, el sol apenas despuntaba sobre el horizonte cuando el nuevo líder de los Pentiti ultimaba los detalles de sus tropas.
Había recibido un mensaje cifrado a primera hora de la mañana; la emisora era Melissa, o al menos eso era lo que él creía firmemente.
La mujer había prometido reunirse con él en una zona neutral y apartada para entregarle información estratégica vital sobre los movimientos financieros y los arsenales de la mafia del Sur y de la mafia del Este.
El objetivo final