De pronto, el silencio de la casa de seguridad fue destrozado por el estruendo de varios disparos.
Elion levantó la cabeza de inmediato.
Su cuerpo todavía se encontraba debilitado por el sedante que Serena le había administrado, pero el sonido consiguió devolverle toda la adrenalina.
Sus ojos se clavaron en la mujer que permanecía frente a él.
Peony.
Aquella maldita mujer que había conseguido humillarlo dos veces.
Primero lo había derrotado en una partida de póker delante de varios capos de la m