Cuando Serena despertó, la primera sensación que tuvo fue el calor de la cama vacía a su lado.
Abrió lentamente los ojos.
Durante unos segundos permaneció confundida, hasta que los recuerdos de la noche anterior regresaron de golpe.
Elion.
Sus palabras.
La manera en que la había mirado.
La seguridad con la que había dicho que ella le pertenecía.
Serena llevó una mano hasta sus labios y soltó un pequeño suspiro.
—Dijo que era mío...
Una sonrisa incrédula apareció en su rostro.
—El Don de la mafia