Elion permaneció inmóvil durante unos segundos después de aquel inesperado beso.
Sus labios aún conservaban el calor de los de aquella misteriosa mujer.
Su respiración era agitada.
Por un instante, toda la furia que había sentido desapareció, sustituida por una extraña confusión.
Pero entonces... Una imagen cruzó su mente.
Serena. Su esposa.
La mujer que había amado con toda su alma.
La única capaz de despertar ese torbellino de emociones dentro de él. Su cuerpo se tensó de inmediato.
Abrió los