La noche había caído por completo sobre la Residencia King. El enorme comedor brillaba bajo la luz cálida de las lámparas de cristal, mientras una mesa elegantemente preparada esperaba a sus invitados. Margaret supervisaba personalmente hasta el último detalle, convencida de que aquella cena no era una simple reunión familiar, sino el comienzo del futuro que llevaba demasiado tiempo planeando. Cuando escuchó el sonido del timbre, una sonrisa satisfecha apareció lentamente en sus labios.
—Sabía